Las memorias de Raizak

Las Memorias de Raizak
( El diario no-tan-secreto de Raizak Derek )
[GM Note: This information is not a secret. Each entry that is tied up to an adventure on the Adventure Log could be 25xp for the character]

“Luego de estudiar sus spells del día, Raizak suele anotar sus memorias en un libro. Tiene la mala costumbre de dejar su libro descuidado y al alcance de las mentes curiosas.”

Benedetto’s Con

El camino a Threshold fue uno lleno de muchos contratiempos. El clima enfangó el camino y muchas veces nuestro carruaje se atascó. Había muchos reportes de ataques de bandidos y monstruos. Desafortunadamente no nos atacó nadie. Tenía muchas ganas de brillar en batalla con mis poderes. En lugar de ello, me limité a entretener a mis acompañantes con trucos sencillos. Poder enfriar la cerveza mostró ser una destreza muy envidiada por mis acompañantes.

Al llegar a Threshold, tuve la noticia humillante de que fui engañado por un estafador con muchos nombres. Yo lo conocí por Benedetto Difusallo. Por lo menos éramos muchas las víctimas de la estafa. Así no me sentí tan estúpido. Algunos se fueron llorando por sus pérdidas, pidiendo justicia divina. Un grupo y yo nos dimos a la tarea de encontrar al tal Benedetto y llevarlo a la justicia, creo que vivo, pero bastante menos que intacto. Dejamos una queja con el burócrata local, un tal Lardos Grobaras. En todos lados hay uno, pero este merece un premio.

El grupo era bastante numeroso. Había dos dwarves bastante peculiares, Anya y Mahal. Una de ellas parecía de alta casta, clériga, de las que seguro hubiera visto arder en la hoguera en Glantri; la otra una bárbara, que ofreció varias veces ser mi niñera. No sé si lo hacía por joderme, aunque parecía genuinamente interesada en cuidarme. Otro de esos momentos en que odio estar en este cuerpo de niño. No sé, desconfío mucho de mi intuición últimamente. Mucha cogida de pendejo en estos lares. De todos modos, me gustó mucho la actitud de ambas por la aventura.

Me pareció muy curioso ver varios monjes marciales. Cassiodor, Yoshirou y Emilia. No puedo imaginar las hazañas que lograrán cuando mezclen sus habilidades con un poco de mi magia. Otugan y Helethil eran hijos del bosque. Hubieran sido tremenda ayuda en mi viaje de llegada. No pude más que sentirme totalmente identificado con Helethil. Ambos abandonamos el cuidado de nuestros padres, en contra de su voluntad, para probar la aventura. Yo prefiero morir que regresar a Glantri con el rabo entre las patas.

Las dos figuras más extrañas eran dos hermanos shadow elves. Nunca había visto cosa semejante. Esos dos meten miedo de verlos y mucho más cuando hablaban. Algo me inquieta y me atrae de ellos. Parecen muy ambiciosos y me quiero rodear de ese tipo de personas.

Otros personajes que sobresalieron fueron Joseph el Bardo e Ignacio del Toro, un típico Darokiano fortachón. A Joseph voy a tenerlo de buenas, pues necesito que alguien sazone las historias de nuestras aventuras. A Ignacio le lustré la armadura con mi magia. Me da pena el hombre. Parece que la estafa lo dejó en mal estado.

La magia arcana estaba bien representada por Dekkar, un half-orc sorcerer (son feos los condenados half orcs, no es broma) y por los magos arcanos Carceran, Aranhil y, por supuesto, yo.

Valora Venatti, una druida con aspecto de duelista, coordinó nuestros esfuerzos por encontrar a Benedetto. Carceran y yo nos distrajimos en la tienda de magia. Un tal Flint se nos unió en la búsqueda. El estúpido me cayó mal. Señalándonos a la cara y diciéndonos que no confía en nosotros. ¡Qué se cree el mamao ese! ¡Las cosas que le voy a obligar a hacer con ese dedo si se pasa de la raya! La próxima vez, que se vaya a resolver solo si no confía en nadie.

Luego de cuatro horas de búsqueda, nos encontramos en una taberna en la que nos informaron que se encontraba hospedando un sujeto que correspondía a la descripción de Benedetto. Jugué con la mente de uno de los empleados, quien nos dio la llave maestra para entrar al cuarto. Todos se encontraban preparados para la acción. Afuera estaba Anya atenta a que no se escapara. Luego de tanta trama, planificación y preparación, nos llevamos la sorpresa de caer en una segunda trampa de Benedetto: le había pagado al idiota del pueblo, Duh Torpeson, para que se hiciera pasar por él. Ya debe estar muy lejos de aquí. Justo cuando le dimos la noticia al resto del grupo, apareció como un milagro (o tal vez otra maldición), Aleena Halaran, paladina, reclutando mercenarios para combatir una amenaza de goblins en las afueras de la ciudad. Hoy nos preparamos para batallar mañana. Voy a ofrecer comprarle ropa decente a mis compañeros pobres. Mañana puede ser nuestro último día y no quiero que muramos como unos vagabundos.

Aprendiendo magia y la visita secreta

Si estudiar en la Academia de Glantri me parecía una pesadilla por mis compañeros, aquí en Threshold es peor. En la tienda de magia es donde único tengo el espacio y la atmósfera para estudiar, pero el dueño me fastidia con sus comentarios. Que si, “¿por qué no estudiaste Magic Missile primero?” Ahora que estoy estudiando Fox’s Cunning, me dice: “¡Si hubieras estudiado ese primero, no hubieras fallado cuando intentaste inscribir Magic Missile!” Me tiene cansado, pero no tengo más remedio hasta que encuentre un lugar donde montar un taller. Voy a enviar a Costel a buscar propiedades que pueda comprar o arrendar. Necesito espacio.

Si supiera que no quiero aprender este spell para mi uso; soy más inteligente de lo que él cree. Tengo otros que son prioridad en mi lista. Pero es mejor así, que se quede ingenuo, para que no conozca de mi plan. Ya logré inscribirlo en mi libro de magia. Ahora solo me resta estudiar con detalle en mi cuarto, encerrado. Nadie debe conocer la visita que estoy tramando.

Tengo una semana muy ocupada. Bogdan ya debe estar terminando la diadema que le encargué. He visto sus ojos llenarse de vida con su nuevo trabajo. Le pone mucho esmero a sus piezas. Creo que le estoy cumpliendo un sueño. No imagina que pronto se avecina mayor demanda por su obra. Se va a sorprender cuando se entere que convertiré sus creaciones en artefactos mágicos.

The Caverns of Quasqueton II

Este día la muerte nos asechó en prácticamente cada paso que dimos. Una trampa mecánica, unas hiedras asesinas que por poco acaban con Carceran, unas armaduras animadas (formidables guardianes, una idea que copiaré) y la más peligrosa, genial y maléfica: un laberinto con hechizos de espejismos. Mis compañeros comenzaron a caminar confusamente. Al principio los seguí, pero luego de un rato caminando comencé a percatarme que los virajes no concordaban. Entonces me di cuenta que todos estábamos bajo los efectos de una ilusión. La parte difícil fue convencer a mis camaradas de tener fe en mis palabras y no en lo que les decían sus sentidos. Afortunadamente me creyeron y los pude sacar de ese laberinto en el que morirían lentamente de sed y hambre, luego de que se pelearan entre ellos en desesperación. Yo no iba a poder sobrevivir si salía solo de ese laberinto.

Pero el destino quiso que prevaleciéramos y mis sospechas resultaron ser ciertas: el calabozo tiene intacta la biblioteca de Zelligar. Obviamente, su libro de magia no pudo ser encontrado. Cualquiera sea el destino que sufrió Zelligar, también lo sufrió su libro.

En nuestro poder tenemos un tomo sobre la historia local del área, una enciclopedia de plantas (un tema que parece interesarle mucho a Carceran, ¡qué ironía!), uno sobre meteorología, otro sobre arquitectura e ingeniería (que me servirá cuando quiera diseñar mi torre) y un diario escrito a puño y letra por el mismísimo Zelligar. Pagaré lo que sea al grupo por este texto. No me he despegado de él desde que lo encontré.

Sé que este calabozo no se compara a las tumbas que mi padre visitó, pero significa mucho para mí. Es mi primero. Y pertenecía a un mago muy poderoso, que sin quererlo me dejó su biblioteca para aprender el poder que ella encierra, completamente abierto, sin limitaciones, sin maestros que me enseñen migajas mientras se guardan lo mejor para que mi aprendizaje sea una letanía de años con un ingreso seguro para sus arcas. Sanguijuelas. Cualquiera de ellos daría lo que fuera por tener este libro. Todo menos salir del salón de clases. Todo menos arriesgar la vida en búsqueda del conocimiento.

The Caverns of Quasqueton III

Poner una trampa de dardos e inscribir una adivinanza para desactivarla es la mejor manera de torturar a los visitantes de un calabozo: las punzadas llegan al cuerpo, la mente y las emociones. Me parecía estúpida este tipo de trampa que revela cómo desactivarla, pero estoy empezando a entender que hay un arte perverso detrás de ellas que las hace memorables.

Luego de removernos los dardos y atender nuestras heridas, nos dedicamos a destruir undeads, parte indispensable en cualquier tumba o calabozo en desuso. Parecen todos ser los restos de soldados de Roghan que murieron aquí y fueron aprovechados por un undead inteligente que los comandó.

Flint amarró una soga para detener el avance de los undeads. Recuerdo que nos dijo que usó el mismo nudo que utilizó con el grifón, pero no detuvo a los undeads. Juraría que vi la cuerda desatarse un segundo antes que el primer undead le hiciera resistencia. Sin embargo, el avance se detuvo con la espada y fuerza bruta de nuestros peleadores haciendo frente a la amenaza cuerpo a cuerpo y varios Flaming Spheres que coloqué en el pasillo, sobre los cuales caminaron los undeads. Dio llamó la fuerza divina de su dios y espantó a varios undeads, que fácilmente despachamos más tarde.

Encontramos varios tesoros que alegraron el espíritu del grupo. Yo pasé el resto del día haciendo diagramas del cuarto de las fuentes. Es la cosa más novedosa que he encontrado en Quasqueton. Creo que es el ápice del ingenio de Zelligar y Roghan juntos. No sé la razón para la construcción de esta fortaleza, pero sin duda es un búnker autosuficiente que puede albergar personas indefinidamente en tiempos de asedio. Esto es material que podría hacerme entrar en cualquier círculo académico arcano. El valor militar de esta arquitectura es la verdadera joya que hemos descubierto aquí y el boleto que me abrirá de par en par las puertas de la Orden Arcana y la Gran Escuela de Magia de Glantri. No puedo esperar a poder escribirle a mi padre sobre esto.

The Caverns of Quasqueton IV

No todo es lo que parece ser. En este calabozo, la ropa quiere sofocarte (un Cloaker) y los cofres muerden (un Mimic). Mi conocimiento en monstruos ha probado ser de mucha ayuda, pero siempre nos encontramos con sorpresas. Luego de un laberinto, nos encontramos con rust monsters. Estas criaturas son peligrosísimas para expediciones como la nuestra. Sin armas ni armaduras, muchos peleadores terminan siendo tan inútiles como un mago sin conjuros.
El grupo logró sobrepasar todas estas pruebas y limpiamos la parte superior del calabozo, pero del piso inferior suben voces serpentinas aclamando los nombres de Roghan y Zelligar. Hoy no habrá tiempo de estudiar o contar tesoros.

Barricamos una puerta para poder descansar, pero no sabremos si la multitud que se esconde detrás de las pesadas puertas encontrará una forma de llegar a nosotros. Flint ideó un plan para hacerles frente a los enemigos: usaríamos el laberinto a nuestro favor, tapando algunas entradas con ilusiones para poder escondernos y separar sus números. Ayudé en todo lo que pude. Nunca he estado tan inseguro de si veré el amanecer.

The Caverns of Quasqueton V

Los enemigos resultaron ser trogloditas. Su hedor me provocó vómitos y no me dejó declarar conjuros. La idea de Flint nos salvó la vida. Nos dio la ventaja estratégica que necesitábamos para poder disminuir sus números. Aprovechamos antes que pudieran organizarse y nos adentramos en el piso inferior.

Esta parte del calabozo no está terminada. Se compone de varias cavernas. Es la base de operaciones de una tribu de trogloditas. Tienen arañas gigantes enjauladas, displacer beasts y lagartos gigantes amaestrados.

Poco a poco nos adentramos sigilosamente en cada cuarto y pudimos acabar con los trogloditas sin que sonaran alarmas al principio. “Zelligar” y “Roghan” resultaron ser dos jefes trogloditas que habían adoptado los nombres de los antiguos amos de este lugar. Logramos matar a todas esas pestes. Algunos escaparon por una entrada secreta en ese piso. Tomé nota de la misma.

Este sitio no debería estar a merced de esas plagas. Este piso inferior puede terminarse; la torre puede volverse a levantar. Las armaduras animadas pueden arreglarse y activarse todas. ¡Este puede ser un gran centro de operaciones: AUTOSOSTENIBLE! Los demás compañeros no comparten mi entusiasmo. ¡Esta fortaleza puede ser mía!

Por la noche soñé que me acostaba a dormir en Quasqueton remodelado. La biblioteca, llena de libros; los cuartos de sirvientes, llenos de trabajadores; los pasillos, llenos de arte. Pero una patada en la puerta me llenó de terror. Un troglodita entró a mi cuarto y tiró la cabeza de Yoshirou a los pies de mi cama. Me señaló y me dijo en draconic: “¡Zelligar!” Desperté con el corazón acelerado. A lo lejos podía escuchar a mis compañeros empacando tesoros.

La carreta que compré probó ser útil. Yo iba sentado en la parte de atrás mirando hacia Quasqueton mientras nos alejábamos. Siento que he aprendí más dentro de sus paredes que en los de la academia. Zelligar es lo más cercano que he tenido a un maestro desde que fui expulsado injustamente, pero ahora creo que fue lo mejor que pudo haberme pasado.

Segundo día en Highforge

Llegar a esta ciudad fue peligroso y todavía me preocupa nuestro futuro aquí, pero no me deja dormir el pensar que Camelia Dalca se encuentra sola y corriendo peligro en Threshold. Sé que son mentiras cada vez que habla de que vive con sus padres. Esta ansiedad me causó pesadillas anoche y me siento muy agotado. Tengo que comprar un caballo y mandarla a buscar. Debo encontrar cómo darle refugio aquí. No quiero perder a una amiga, no otra vez.

The Highforge Market

Relacionarse con los dwarves es casi imposible si no se es de su raza. No me importaría si no fuera porque necesitamos provisiones del mercado. Llevo mucho tiempo sin ver una biblioteca y necesito avanzar en mis estudios. Hoy cada miembro del grupo se fue por su cuenta a probar su suerte en las tiendas. Yo me crucé con Flint cuando vino a comprar un caballo en el establo en que yo estaba escogiendo un caballo para Camelia. Me dio consejos basado en mi estatura y mis necesidades. Yo asentía y seguía examinando los equinos; no quería que supiera que no era para mí. Él termino comprando tremendo ejemplar.

Más tarde visité las tiendas de magia. Me tomó poco tiempo hablando con Dreson Clubsplinter en Dreson Arcane Chest para querer irme de su tienda. Tiene una risa y una forma de hablar que no me inspira ninguna confianza. Estoy cansado de la gente que quiere pasarse de lista. Me fui a Silverlight Arcane Shop a probar mi suerte. Luego de media hora planificando mi discurso, me acerqué al recepcionista y apliqué toda mi diplomacia para poder hacer negocios con ellos.

El joven arcano me recibió muy respetuosamente y pareció gustarle mi discurso. ¡Hasta ofreció llevarme ante el mismo Logo Silversight luego de tomarme la orden. No puedo negar que me emocioné demasiado al verlo. No supe ni qué decir. Sentí que estar parado ante él e interrumpir sus quehaceres era una falta de respeto, así que le dije lo primero que se me vino a la mente (nada). Él se me quedó mirando, me saludó y prosiguió con sus asuntos sin decirme nada; yo por mi parte desee saber un conjuro para que la tierra me tragara. Por lo menos conseguí todo lo que quería. Al volver a The Highforge Hostelry supe que la suerte de algunos de mis compañeros no fue la misma.

Dalen Mine Worms

Primera Entrada

Entrar a Silverlight Arcane Shop fue de mis mejores decisiones desde que llegué a Highforge. La química que hice con el anfitrión me permitió proseguir mis estudios en magia. ¡Y vaya qué biblioteca tiene Logo Silversight allí! Aprendí unos conjuros poderosos: haste y fireball. No pasó mucho tiempo en que pude ponerlos a prueba. El grupo decidió embarcarse en una misión a las Dalen Mines para averiguar las historias de unos gusanos gigantes que atacaron a varios dwarves.

Los hermanos Barnik Flintstone y Freduk Flintstone eran tremendos personajes. No se ponían de acuerdo en nada. Creo que si alguno faltara, el otro no tardaría en morir de depresión si no encuentra alguien que le lleve la contraria. De la información que les saqué, pude comenzar a investigar sobre los posibles monstruos que podíamos encontrar en la mina. Eso fue valioso para que fuéramos preparados. De lo que no nos pudo preparar fue de la sorpresa de encontrarnos con un Trapper que probó ser casi más peligroso que la infección de gusanos.

Fue en ese momento que pude probar haste por primera vez. ¡Era estupendo! Me sentía más rápido, más activo y lleno de vida. Podía declarar dos conjuros en el tiempo que me tomaba hacer uno. Ataqué al Trapper con doce magic missiles en doce segundos: ¡uno por segundo! Luego de los ataques devastadores del grupo, el Trapper sucumbió a nuestro poderío, no sin antes demostrar el suyo en heridas abiertas en mis compañeros. Flint sorprendió con su uso del látigo. Parece un arma bastante difícil de dominar. Sentí algo especial por mis compañeros que arriesgan sus vidas cuerpo a cuerpo con esas amenazas, como alguien que siente el dolor de su campeón favorito y también celebra sus victorias. Estoy cogiéndole un cariño especial a Troyus. Es como si quisiera aumentarlo permanente con magia y que fuera mi puño a todo aquello que se interponga entre nosotros y nuestra gloria.

La preparación hizo efecto al llevar antitoxinas que sirvieron contra el veneno de los ciempiés gigantes, aunque no en mi caso. Uno me mordió y sentí un ardor duradero y un entumecimiento en mis articulaciones que casi no me permitía mover. Los efectos del haste me hicieron gastar muchos conjuros. Cuando terminó la pelea con los ciempiés, solo me quedaban dos o tres conjuros. Uno de ellos lo tenía reservado para fireball. Estaba deseoso de presenciar su poder destructivo, pero nuestro próximo encuentro fue con unos Thouqqua, los cuales son resistentes al fuego. Decidí entonces gastar mi fuerza mágica en un conjuro de haste para Rogahn, digo, Troyus. ¿Qué mejor forma de hacerles daño a esos Thoqqua?

Horas después nos encontrábamos de camino a Highforge, cargando tesoros recuperados en las minas y la seguridad de que haríamos fama en la ciudad dwarf. Por primera vez no me quedaba ningún conjuro. Band of the Wolf dejó hace tiempo de ser un grupo de desconocidos con ansias de aventurar. Threshold fue la ciudad que nos reunió y Quasqueton fue la escuela que nos convirtió en aventureros. Recuerdo cuando éramos un grupo de novatos huyendo de un dire Wolf. ¡Qué mucho hemos crecido y qué mucho podemos todavía crecer!

Segunda Entrada

Al llegar a Highforge con la prueba de los monstruos que habíamos exterminado, fuimos encomiados por Dorfus Hilltopper, el “Gnome King”. De Threshold nos visitó Aleena Halaran, quien no se encontraba muy amistosa con nosotros. En Threshold se enteraron que Band of the Wolf encontró Caverns of Quasqueton y se quedó con los tesoros que allí habían. Los ciudadanos de allí no lo tomaron bien. Sintieron que los cogimos de bobos y que saqueamos un patrimonio de ellos. La realidad es que Quasqueton era para ellos una ficción. Nadie recordaba nada del calabozo, ¡por generaciones! Ni siquiera los que allí estuvieron, pues Zelligar les borró la mayoría de las memorias sobre el sitio. Lo que sienten es remordimiento porque unos extranjeros encontraron el calabozo con pistas que estaban bajo sus narices y que nadie allí pudo sacarle dinero a la expedición. No se acuerdan que nuestra información, que costó la vida de Joseph, llevó a la aniquilación de una horda completa de goblins.

Sobre los goblins encontrando a Quasqueton, no me sorprende. Ellos estaban más cerca que nosotros de encontrarlo. No nos hubiéramos adelantado si no fuera porque les robamos los artefactos que nos señalaron el camino. Cuando nos atacaron varias veces camino a Highforge, querían recuperar lo que ya era de ellos. No los culpo. Querían lo que les correspondía. Simplemente fuimos más listos que ellos y no voy a sentir remordimiento por eso. Donde quiera que vayamos encontraremos a alguien que quiera lo que queremos y lo obtendremos primero o se lo quitaremos, la alternativa ya la aprendimos con Benedetto.

Más tarde llegó Andrei con noticias sobre las cartas que envié a Threshold. Me apenó mucho escuchar que Bogdan se quedaría en Threshold, aunque me reconfortó que el dinero que le di le permitió reabrir su tienda de joyería. Ese siempre fue su sueño. Espero algún día poder visitarlo, cuando la magia o la edad me permitan cambiar la imagen.

Todavía me duele la carta de Camelia. Está confundida porque sabe de mis sentimientos, pero siente que mis actos estuvieron llenos de engaño. No se da cuenta que Threshold es muy pequeño para ella y para mí. Quisiera que me acompañara. Estoy muy enamorado de ella. Pasé casi dos horas escogiendo el caballo que compré para ella. Flint piensa que era para mí. Ahora tendré que pretender para ahorrarme la vergüenza. Anoche tuve pesadillas con ella. Soñé que me culpaba de haberla seducido con conjuros. Todo esto me ha despertado las heridas que me causó Iriana en Glantri. Creo que nunca superaré eso. Tampoco creo que superaré a Camelia.

Path to Sulescu

Primera Entrada

La salida a Sulescu me resultó muy apresurada. Ni siquiera me quedó claro el por qué de nuestra partida. Necesitaba unos días más a solas en Highforge. También necesitaba investigar sobre los rumores de la fuente que cura a la gente. Si sus orígenes son arcanos, podría ser la pieza que le falta a mi tesis sobre edificaciones autosostenibles. Ya estoy prácticamente listo para presentarla a la Orden Arcana. Tendré que seguir al grupo (“The strength of the Wolf is the pack.”). Algún día tendrán ellos que seguirme y espero que no hagan preguntas. Por lo pronto dejaré a Andrei en Highforge para que averigüe sobre la fuente y me informe a su llegada a Sulescu. Le dejaré 30gp para que pueda abastecerse y viajar por barco a Sulescu con Dulcinea y el equipaje.

Segunda Entrada

Catorce días de viaje, pero al menos ahora todos tienen caballos. Los primeros días no pude contener mi llanto en ocasiones. No me gusta que me vean así. A pesar de todo, el paisaje y estar lejos del bullicio me ha ayudado. Troyus se ha preocupado mucho por mí. Me ha dicho que luche por Camelia y así lo haré eventualmente. Alguien me preguntó si nunca he pensado en usar mis conjuros para hacerla que me “ame”. Para mí es fácil entrar en la mente de las personas y hacer mi voluntad, pero difícil es lo que deseo: llegar al corazón de Camelia.

Tercera Entrada

Marilenev es una escoria de lugar. Lo quemaría completo si no fuera por Onsia Ungureanu, lo único decente y hospitalario allí. En su posada, The End of the Road Inn, cuatro guardias fueron poco hospitalarios con nosotros. Eran la excusa perfecta para que Daero, Maiavel y yo hiciéramos correr la sangre sin que nadie se enterara. En su lugar el tonto de Yoshirou les pagó una ronda de cervezas. Esa estúpida política de ser tan diplomático para alguien que dedica su vida a entrenar para matar con sus manos me parece hipócrita. Cuando abandonamos Marilenev, los cuatro se pararon en una loma, junto a un quinto, a vernos. En la noche nos atacaron unos cuatro werewolves. Uno de ellos mordió gravemente a Frutumal. No me extrañaría que tuvieran cerveza en el aliento. Aceleramos nuestro paso a Sulescu para evitar más ataques. Los caballos estaban exhaustos, pero gracias a las curaciones de nuestros dos clérigos pudimos llegar sin mayores contratiempos.

A la llegada a Sulescu, me sentí perdido allí. El grupo se desbandó por un día y decidí unirme a Daero y Maiavel. Sus objetivos parecían malévolos, lo que me dio más curiosidad por seguirlos. Mientras Daero hablaba dentro de la taberna, Maiavel y yo alzanzamos a ver el quinto personaje que nos observaba desde la loma en Marilenev. Se bajó de un barco junto a unos marineros. Éste se percató de nosotros y huyó. Maiavel lo siguió; yo fui a alertar a Daero. Cuando dimos con Maiavel, se encontraba herido de gravedad. Tenía un veneno poderoso en su sistema y se nos moría en nuestras manos. Traté de atender su herida. Aunque no tenía idea de cómo hacerlo, pude curarlo como si fuera un experto. Logró sobrevivir el ataque y lo llevamos al templo más cercano, donde se restableció por completo. Recuerdo cómo se sentía orgulloso de la cicatriz que ahora llevaba. No sé si su sonrisa era por eso o porque anticipaba la venganza.

Daero y yo nos disfrazamos y volvimos a la taberna a ver si dábamos con alguna pista del extraño personaje, pero todo fue en vano. Maiavel nos dijo que el atacante le dijo que estaba detrás de una persona que no era ella y que no se interpusiera.

El envío de la tesis

Habiendo dado los últimos toques a mi tesis sobre edificaciones autosostenibles, creo que le cambiaré el título para hacerlo más sensacionalista a: Refugios Arcanos Autosostenibles para Tiempos de Guerra: Recuperación de los Trabajos de Zelligar y Rogahn. Será una obra difícil de pasar por alto para la Arcane Order, ya que sirve para construir búnkeres arcanos en tiempos de guerra o desastres. Esta puede ser mi oportunidad de establecer mi reputación en una organización académica, luego de lo que sucedió en la Academia de Glantri. Ni mi padre pudo escribir un trabajo así a pesar de las ruinas que exploró en la Isle of Dawn. Lo más interesante de todo es que esta idea tan original no se le puede atribuir solamente a un mago arcano. Zelligar necesitó de la ayuda del ingenio de un guerrero para poder dar con esa invención maravillosa que es Caverns of Quasqueton.

Llegó la hora de enviarla a la Orden, junto a mi solicitud de admisión. Llegó la hora de hacer a mi padre orgulloso y demostrarle que el dinero que ha invertido en mí está dando frutos. Algún día estaré a su altura o mejor, y entonces le ofreceré unir nuestras fuerzas para dominar políticamente la Arcane Order.

The Path of Giants

Cliona fue a visitar a su padre acompañada de Yoshirou, Frutumal y Dio. El resto nos quedamos en la ciudad. Flint estaba irreconocible con un disfraz que usó para no ser identificado por la tripulación del FishSword. Nuestra investigación nos llevó a encontrarnos con que el Capitán Tedup Zjiph se encontraba buscando misiones como mercenario y que nos interesamos en la misma misión que él: la captura de un Hill Giant que estaba robando ovejas en Sulescu Hamlets. Fuimos a hablar con Tedup Zjiph y sus hombres. Queríamos cooperar en la captura al mismo tiempo que tratábamos de obtener más información acerca de la tripulación y del pasado de Flint. Lamentablemente el Capitán nos recibió de forma amenazante y arrogante. Nos dijo que nos hiciéramos a un lado y dejáramos eso a gente con experiencia.

También nos amenazó con un fireball fuera de las murallas de Sulesco si nos entrometíamos en el asunto. Un fireball. Eso. Un conjuro que he tenido la oportunidad de usar varias veces y no lo he hecho. Muchos magos miden el poder de la magia con la capacidad que tiene para destruir. Pero esos son los de otras escuelas; yo me intereso en otra escuela más rara, un poder más retorcido.

Poder es convencer a mi grupo sin dar órdenes, quienes se apresuraron y trabajaron más arduamente que sus mercenarios. Poder es hacer que 200 personas estén prestas a mentir para que logres tu objetivo, por el costo que toma inscribir un scroll de charm person, y convertirte en una de esas historias que contaran a sus nietos. Cortar una cabeza lo hace casi cualquiera, pero la magia tiene una manera poética y aterradora de mostrar su poder para quienes usan la creatividad antes de lanzar un fireball. La magia es así: grandiosa e invisible. Lo que pasó por un chiste de un “chamaquito” en realidad fue el poder de doblegar de rodillas a una mole de músculos capaz de matar a un hombre de un golpe. Y verlo reír y reír mientras sus ropas se encendían en mi fuego, verlo llorar de la risa mientras mis compañeros lo empalaban y cortaban con acero, arrodillado en caltrops que parecían hacerle cosquillas, soltando una última carcajada mientras mis misiles certeros le destrozaban el corazón.

Los mismos aldeanos se ofrecieron a llevar la cabeza del gigante a Sulesco, lo que nos permitió cabalgar a toda prisa antes que Tedup se diera cuenta del engaño. Poder es ganarle al tiempo, preservar la vida de tus compañeros, ser más listo que aquel que se burló de ti. De vuelta a la taberna, en medio de la celebración, apareció Tedup con sus hombres. Estaba que parecía hierro al rojo vivo, pero, como él mismo dijo: “su fireball no tiene restricciones FUERA de las murallas de Sulesco”; allí no podía hacer nada. Poder es quedarte quieto, callado, mirando a aquel que te amenazó sumido en una humillación a la que él contribuyó al subestimarte. Para colmo, en esos momentos llegó un mensaje del Barón en el que le encargaba al FishSword transportarnos a Specularum. Yo a ese barco no me montaré ni loco. Ha llegado la hora de enfermarme. Así es la magia: tan poderosa y tan grande, pero que puede esconderse en un chiste.


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Carta a Camelia desde Ierendi

Mi amor distante,

Ierendi ha sido un taller de trabajo desde que nos recibieron en el Puerto. El barco que nos trajo fue atacado por un poderoso druida que tenía una rencilla con el capitán. Afortunadamente, no hubo pérdidas. Inmediatamente tuvimos que buscar alojamiento y explorar la ciudad, que tiene todo tipo de mercado y servicios. Aquí las leyes son mucho más diferentes que en Threshold.

Encontramos que la Guardia Real estaba contratando aventureros para poder limpiar uno de sus calabozos de una plaga de monstruos. Tuve que quemarme las pestañas haciendo artefactos mágicos para prepararnos para esa encomienda. El día que fuimos al castillo, tuve un percance con el capitán de la guardia. Nuevamente alguien cuestiona mi capacidad por mi edad y mi apariencia. En realidad estoy cansado de esto. Finalmente, logramos nuestro cometido y los impresionamos. Al punto que nos darán prioridad para futuras misiones.

Desde entonces, he estado trabajando largas horas en el taller creando artefactos para mis compañeros. Entre las recompensas de los calabozos y lo que gano trabajando, no me cabe duda que pronto podré costear una mejor vida para nosotros dos. En las horas libres, aprendo nuevos conjuros. No le digas a nadie, pero acepté a un compañero como alumno y le he enseñado muy bien en las horas que le dedico en las tardes.

Estoy muy ajetreado y cansado. Por eso no había podido sacar tiempo para escribirte. Pero quiero que no te quepa duda que te pienso mucho. Eres mi fortaleza para seguir trabajando sin descanso.

Quiero que seas la primera en saber una decisión importante que he tomado. Estoy cansado que la gente me subestime por ser tan joven. También me afectaron mucho los comentarios de personas que hablaban de que soy menor que tú cuando nos veían juntos. Estoy decidido a cambiar permanentemente mi apariencia. No te asustes; seguiré siendo el mismo Raizak, pero quiero someterme a un conjuro para aparentar una edad uno o dos años mayor que tú. Lo he pensado mucho y no dudo que te gustará el nuevo yo. Necesito que la gente me respete y no importa las hazañas ni el poder que logre, siempre estará presente el estigma de ser tan joven si no hago algo al respecto.

Esperando poder verte pronto y causarte por segunda vez una buena primera impresión,

Tu lobo viajero.

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Raizak envía una carta a la Orden Arcana para que publiquen una petición suya para que un mago utilice el conjuro the Polymorph Other en él durante la próxima reunión de la Orden y lo haga lucir tres años más adulto.

[From the Mage of the Arcane Order entry in Tome and Blood: Furthermore, he is free to read and post notices to the “job board”, a mundane medium whereby fellow members of the Order pass information, advertise their interest in a research topic or adventure, or attempt to sell an interesting oddity, magical or otherwise.]


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Carta a Andrei desde Ierendi

Mi amigo fiel,

Es hora de que empaques todas nuestras cosas y las envíes a Ierendi City. Te envío el pago por tus servicios de este mes y dinero para el envío. Estoy loco por verte y contarte todo lo que ha pasado por acá. Espera por mí. Tú viajarás a Ierendi conmigo más rápido que un pestañear. Acá hay que hacer muchos preparativos. Te gustará la sorpresa que te tengo.

Se incluyen 30 gp.


The Black Pit I

En Tokraka estaban preparados para el ataque sorpresa que les hicieron los lizarfolk. Ear of Bargle orquestó todo para poder entrar al calabozo de Tokraka sin ser molestado. Band of the Wolf se dirigió a toda prisa a la entrada de la mina, no sabíamos que nos esperaría adentro, pero en la entrada nos recibieron un grupo de lizarmen con cocodrilos domados. Un bugbear les daba instrucciones de no dejarnos con vida. Ear debía estar cerca. Nuestros peleadores se enfrascaron en lucha cuerpo a cuerpo. Los magos tratamos de guardar nuestros conjuros; era mejor guardar estamina para que nos deparara el calabozo. Una victoria rápida nos permitió entrar. Dejamos al bugbear encantado velando la puerta.

Adentro vimos el pozo donde la gente de Tokraka lanzaba a aquellos de quienes se querían deshacer. Las primeras cavernas correspondían a las minas thyatenses. Había muchos huesos carcomidos, pero no pude descifrar el porqué.

No tardamos en encontrar un cuarto lleno de ghouls. El momento era perfecto: no había compañeros interponiéndose. Lancé un fireball que incineró de inmediato a una veintena de undeads. El humo subió por las escaleras que bajábamos. Al despejarse mostró vía franca hacia una entrada que nos dio la bienvenida a un nivel distinto del calabozo. Eran unas ruinas Nithian. Reconocí los petroglifos gracias a las enseñanzas que me impartieron en Ierendi.

Una pared se cerró frente a nosotros. La mitad del grupo quedó atrapada detrás de ella. Cuando nos volvimos a encontrar, me contaron que las paredes se estaban cerrando y que morirían aplastados si no hubiera sido por un conjuro de Frutumal que abrió un pasaje en la piedra.

Un zumbido desde un pasillo no me dejaba escuchar a mis compañeros. Nos preparamos todos para defendernos, sin saber qué se nos acercaba. Fue entonces cuando comprendí por qué los huesos de los cadáveres estaban carcomidos. Un enjambre de escarabajos cubrió todas las paredes. Era una maldición Nithian. Frutumal y yo no pudimos salir a tiempo. Lo vi caer a mi lado e intenté volar para escapar, pero los insectos llovían desde el techo. Me caminaron por todo el cuerpo, mordiéndome toda la piel. Se adentraron en mi boca y comencé a sofocarme.

Mi visión se ennegreció. Sentí un golpe fuerte en la cabeza con el suelo. A mi lado podía sentir el cuerpo de Frutumal, mientras el volumen del zumbido cedía para dar paso a la inconsciencia. Desperté en brazos de Daero. En la boca tenía un sabor familiar, parecido a sangre. Me habían dado una poción de cure light wounds. En la otra esquina del cuarto estaba sentado Frutumal, tan desorientado como yo, pero estábamos vivos.

Frente a nosotros, un pasillo enmarcaba un aposento grande y podíamos escuchar los gritos desafiantes de los Bargle Bugbears. También escuché una voz familiar. Era Bargle Detective implorando que lo rescatáramos. Había llegado el momento que había esperado. ¡Estaba a punto de desatarse un duelo de magia!

The Black Pit II

“¡Celeri! ¡Inviolabilis Sphaera!” – Conjuré. Los bugbears nos atacaron con varas de magic missiles y fireballs, pero su magia no era tan fuerte para pasar la barrera mágica que nos protegía. Cuando cedió la ola ofensiva de magia, Band of the Wolf se avalanzó a atacar a la banda de magos. Ear of Bargle huyó de la escena con Bargle Detective de rehén y acompañado de uno de sus tenientes y un dire wolf. La estrategia de los compañeros nos permitió a Aranhil y a mí colocar conjuros elementales ofensivos de área. Vaciamos casi toda nuestra magia casi instantáneamente. La batalla no duró mucho, como es de esperarse de un encuentro entre magos. Al final prevalecimos sobre la banda, pero aún quedaban muchos peligros y menos municiones arcanas.

El cuarto donde nos encontrábamos era una bóveda de proporciones gigantescas. Al final había un trono, con una calavera de un gigante sentada en él. Las escrituras en las paredes y columnas eran más arcaicas de los petroglifos Nithian. Sin duda nos encontrábamos ante los restos de una cultura desconocida que sabía emplear la magia. A duras penas logré descifrar que no debíamos interactuar con el trono o la magia de una gema que había en el animaría el enorme esqueleto. A la derecha del trono había una gruta que expedía los gritos de auxilio de Bargle Detective.

De huecos en las paredes comenzaron a salir un sinnúmero de ghouls y entre las sombras se develó el verdadero artífice de los peligros de ultratumba que enfrentamos. Un abyssal ghoul había hecho del calabozo su hogar. Ayudé un poco al grupo con unos últimos conjuros que me quedaban. Llamé a un león celestial, que probó no ser de mucha ayuda contra el undead. Este enemigo era casi intocable. Quise quedarme a ayudar, pero algo me decía que no podía dejar escapar a Ear of Bargle, así que entré al pasillo detrás del trono, con la compañía de Flint.

Ear of Bargle expuso a Bargle Detective al Heart Stone. La magia de la piedra hizo que Bargle Detective se dividiera en dos: una versión buena y una maligna, que comenzaron a pelearse a muerte. La escena aclaró todo el plan que los Bargle Bugbears venían llevando a cabo todo este tiempo. Bargle Detective era una reencarnación de Bargle The Infamous. La piedra haría que saliera la parte maligna de Bargle Detective y al prevalecer, conllevaría el resurgimiento de Bargle The Infamous.

Con solo unos dos conjuros bajo mi manga y la intervención de Flint, nos arriesgamos a hacerle frente a Ear of Bargle, su teniente y el dire wolf. Era una muerte segura para nosotros. Flint se escondió en un nicho en el pasillo con la esperanza de sorprender a nuestros enemigos, pero el dire wolf lo encontró con su olfato y lo atacó despiadadamente. Yo lancé un conjuro de Confusión, que logró afectar a ambas versiones de Bargle Detective. Entonces comencé un intercambio de magic missiles versus los fireballs del Ear of Bargle que me dejaron casi muerto. Tuve que correr de allí a buscar refugio y reponerme. En el cuarto del trono todavía se escuchaban nuestros compañeros luchando.

Tan pronto recuperé fuerzas, volví a entrar a disparar unos últimos misiles que me quedaban. Sabía que no había esperanza, pero no podía dejar a Flint allí. Flint seguía peleando con la bestia gigante desde el piso. Disparé al teniente, que ya estaba muy debilitado. Entonces apareció de la nada el león celestial, que ya yo había olvidado. Se lanzó sobre el dire wolf devastadoramente y luego hizo lo propio con Ear of Bargle, quien apenas sobrevivió el ataque.

Ninguna de las dos versiones de Bargle Detective parecía ceder, hasta que uno de ellos se quedó mirando a la distancia, como consecuencia del conjuro de confusión, y el otro lo mató. Ya sin magia, me acerqué con lo que me quedaba de fuerzas a Bargle Detective, empuñando mi daga de plata. Flint se encargó de amarrar a Ear of Bargle. Bargle Detective observaba a su doble muriendo en el piso. Yo no podía identificar cuál sobrevivió, hasta que se volteó hacia mí y me reveló un verdadero rostro de bondad y agradecimiento.

Raizak se encuentra con Andrei en Ierendi

“¡Andrei, mi amigo!” Raizak exclamó de alegría y abrazó a un confundido Andrei en Specularum.

“¿Señorito Raizak? ¿Es usted?” Le contestó Andrei, sin atreverse a devolver el abrazo.

“Así es, Andrei. ¿Qué te parece?”

“Pues, esto me tomó por sorpresa, sin duda, pero creo que le queda bien su nueva apariencia. Entiendo por qué lo hizo. Estaba cansado de que lo trataran como un niño. No le voy a mentir, yo estaba cansado que la gente me dijera que era una niñera. No lo tome a mal. Siempre he pensado que usted es un adulto…”

“Lo sé, Andrei, no eres tú ni soy yo, es la gente. Pues te tengo mejores noticias. Ya no serás niñera, ni manservant. ¡Ahora serás un mayordomo!”

“¿Qué?”

“Sí. Voy a comprar una casa en Ierendi. O mejor aún: la vas a comprar tú. Y va a tener un cuarto para ti, ¡y un laboratorio! Quiero que la busques con un patio para hacer un jardín. No más estadías en posadas baratas. Ahora vamos a tener nuestro sitio y con el tiempo lo ampliaremos para estar más cómodos. Voy a traer a Camelia acá y la voy a ayudar a montar un negocio serio de mensajería.”

Andrei quedó perplejo con la noticia. Se le aguaron los ojos. Raizak continuó: “Te daré 2,000 monedas de oro. Eso dará para una buena casa con laboratorio para comenzar. Te agradezco la lealtad que me has dado al seguirme desde Threshold hasta acá. Pronto seremos una familia más grande.”

“Señorito… perdón, señor Raizak. Tan pronto lleguemos a Ierendi me daré a la tarea de conseguirle un hogar hermoso.”

“Conseguirnos, Andrei.”

“Gracias, señor. No esperaba que usted viniera aquí. ¿Busco pasaje para dos? No puedo esperar para estar allá. Gracias por estas noticias.”

“¿Esperar? No, mi amigo. No vamos en barco. Toma mi mano. Tu nueva vida en Ierendi está a un abrir y cerrar de ojos.”


The Hydra of Safari Island

Antes medía el poder de la magia por cuanta destrucción pudiera causar o cuánto control pudiera ejercer sobre otras mentes, pero aprender conjuros más difíciles me han llevado a cambiar mi perspectiva. Escoger aprender Teleport primero que otros conjuros fue tremenda decisión. Band of the Wolf pudo haber matado las Hydras sin mí, aunque tal vez salvé unas cuantas vidas cuando encanté al gigante. El daño que le hizo la Hydra en unos segundos hubiera matado hasta a Troyus, y eso es mucho decir. Pero fue lo que ocurrió luego lo que me hizo cambiar de parecer respecto a la magia.

Nos encontramos con un cadáver de dos toneladas que debíamos arrastrar por un peligrosísimo terreno y no contábamos con los medios. Entonces pude teletransportarme a Sindaba y comprar una carreta grande, la cual pude teletransportar de vuelta al campamento donde estaban mis compañeros. Con un conjuro de Mount, llamé a dos corceles que arrastraron la Hydra hasta Sindaba. Nada de destrucción; solo el poder de hacer lo imposible. Allí nos esperaba el pueblo sorprendido de nuestra hazaña.

La noche antes les había dicho que yo había matado la Hydra, por lo que el grupo se encontró a la gente vitoreando mi nombre. Es obvio que nadie creyó que yo había matado la hydra solo, pero a algunos le molestó que solo se escuchara mi nombre. Los comprendo. A mí me molestó cuando la gente decía que Flint había matado a The Gift. Tengo que dejar atrás mis comportamientos infantiles; ya no soy un niño de 13 años.

De vuelta en Ierendi City

Reconozco que me gusta alardear de mi comodidad frente a mis compañeros. Recuerdo mis días cabalgando sobre Dulcinea por los Black Woods mientras los demás caminaban. La realidad es que soy débil y no estoy hecho para el trabajo pesado, para caminar largas distancias y que me mareo en los botes. Pero me causa gracia usar mi ingenio para evitar el esfuerzo que no puedo dar.

Hoy estoy en Ierendi City, 8 días antes que mis compañeros, gracias al Teleport. ¡Es hora de estrenar mi taller de magia! Para cuando el grupo llegue, les tendré todas sus órdenes terminadas. Y esta vez los recibirán en el Blue Dolphin con canciones que hablarán de hazañas y mencionarán todos sus nombres.

Luego de hablar con Silver y Stormbreaker

A veces parece que mis poderes hacen todo más fácil y seguro, pero la verdad es que cada vez me encuentro más jugando con la suerte. La semana pasada me encontré solo a más de seis millas de Sindaba y la noche estaba por caer, gracias a un Teleport fallido. Me quedaba solo otro conjuro que me dejó en Sindaba, pero la verdad es que pudo haber resultado en un fallo peor.

Hoy caminé por Southshore. Contrario a la suerte que han corrido mis compañeros cuando se adentran solos a ese lugar, salí ileso. Me hice de unos “amigos” con unos cuantos charms, pero también me dio la impresión que había gente allí que me conocía. Hubo unas cuantas personas que me saludaron con la cabeza desde lejos. Tal vez fue por mi recorrido anterior con Daero.

Antes de hablar con Silver sobre el mapa del Black Pond y llegar a unos acuerdos con él, me tomé una Potion of Glibness, ya que había que decir unas cuantas mentiritas. Si me descubría mintiendo, las consecuencias no iban a ser buenas para el grupo, pero, ¿quién puede fallar con una poción así? Las negociaciones fueron buenas y Silver me creyó. Pero cuando salí a la calle me percaté que mi Mantle of Second Chances se había activado. El potion of glibness había fallado miserablemente, pero la suerte me dio una segunda oportunidad. No importa cuántos conjuros aprenda, cada vez mi vida parece estar más a merced de Olidamara.

Las memorias de Raizak

D&D 3.0: Tales from Mystara ricardoortizpr